*Por Antonio Rodríguez de León

Objetivo de España: Convencer a Europa que tenía intereses económicos en el Sahara

(Capítulo IV)

Co. 13 de agosto de 2016

Los españoles aprovecharon su victoria en la guerra de Wad-Ras, para recuperar Santa Cruz de Mar Pequeña, y como “botín de guerra”, a Santa Cruz de Mar Pequeña, en Ifni. El 26 de abril de 1860, se firma el 2º Tratado de Paz, reclamando a Marruecos un territorio entre Agadir y Xibica, incluido en el texto que España y Marruecos, acordaron en el Tratado de Paz del 28 de mayo de 1767, que decía: <<Su Majestad Marroquí se obliga a conceder a perpetuidad a su Majestad Católica, en la costa del océano y junto a Santa Cruz de Pequeña, el territorio suficiente para la formación de un establecimiento de pesquería como el que España tuvo allí antiguamente. Para llevar a efecto lo convenido en este artículo se pondrán previamente de acuerdo los gobiernos de Su Majestad la Católica y Su Majestad Marroquí, los cuales deberán nombrar comisiones por una y otra parte para señalar el terreno y límites que debe tener el referido establecimiento>>.

España como vencedora, buscaba el mayor espacio territorial posible. Y reclamar la localización de Santa Cruz de Mar Pequeña en Ifni, era la mejor opción que interesaba al Reino de España. El objetivo era ampliar su dominio colonial al sur de Ifni, y hacia el interior lo máximo posible. Por esas fechas, en Europa se empezaba a debatir el reparto colonial de África y cuáles serían las condiciones que cada País europeo debería tener para acceder a una parte de territorio en África. La justificación de tener intereses económicos en África, era el primer requisito inexcusable. La elección de Ifni por los españoles, estaba planificada antes de iniciar la guerra de Wad-Ras. El Sultán derrotado, aceptó no convencido del lugar elegido por los vencedores, aseguraba el Sultán, que se encontraba a pocos kilómetros al norte de Cabo Juby. La comisión española encargada de buscar el lugar donde se construyó Santa Cruz de Mar Pequeña, buscaba que fuera definitivo, no dando respuesta satisfactoria para convencer al Sultán. Las respuestas ambiguas e inseguras que mostraban sobre el lugar elegido por los españoles, dieron motivos suficientes al Sultán para la ruptura del Tratado y volver a las guerras.

España bien podría haber solicitado un informe a los pescadores de la Isla de la Graciosa. Y si lo solicitó, no hicieron caso. La ampliación del territorio de Ifni, era la aspiración de los colonialistas españoles, que una vez conseguido, necesitaba asegurar las condiciones económicas que España tendría en el Sahara para lograr el beneplácito de los Países europeos. Los únicos intereses económicos en el Sahara los ejercía la Sociedad de Pesquerías Canaria Africana y España le negó en el año 1881 el derecho a inscribir los pactos comerciales realizados con diversas tribus de saharauis. Esto restaba méritos a las aspiraciones ante Europa. No podían aceptar que una Colonia se subrogara sobre otra.

En el año 1883 se creó en Madrid la Sociedad Española de Africanistas y Colonialistas, como resultado del Iº Congreso Español de Geografía Colonial y Mercantil. En marzo de 1884, Joaquín Costa presentó un plan orientado a empresarios españoles, a introducirse en sus negocios colonialistas, en un definitivo Sahara español. Más adelante hablaremos del plan propuesto por Joaquín Costa, que fue fundamental para que el gobierno dictara el Real Decreto del 15 de junio de 1885, autorizando a Emilio Bonelli, representante de la Sociedad Española de Africanistas-Colonialistas, a crear negocios españoles en Bojador, Río de Oro y la Güera, utilizando las experiencias de los pescadores canarios.

Continuará…



Antonio Rodríguez de León