*Por Antonio Rodríguez de León

España rectifica: quiere el protectorado del Sahara

(Capítulo VII)

Co. 03 de septiembre de 2016

La realidad del trueque territorial hispano-marroquí, que intentó realizar el gobierno español, fue aprovechado por el influyente abogado y político Joaquín Costa, quién inició una serie de conferencias en Madrid, Barcelona y Canarias, con discursos de gran contenido colonialista. La que hizo eco nacional, fue la celebrada el 11 de mayo de 1882, en el Círculo Mercantil de Madrid: “era prioritario que existiese un desarrollo industrial y comercial que impulsase la acción colonial sobre el Sahara. Y sería una insigne torpeza renunciar a Santa Cruz de Mar Pequeña, libre el campo Inglaterra de la costa de Berbería, a cambio de un establecimiento o de un territorio en Cabo Aguas (Nador), bajo el pretexto de contener los avances posibles de Francia sobre Marruecos”. Añadió; “antes que las armas y la diplomacia conquisten un País, tomen posesión de él y sus riquezas lo industrial, por el medio lento, pero irresistible del comercio, como instrumento de una acción colonial; abogando por una gran acción comercial y colonial en África, tanto mediante la creación de factorías como adquisiciones territoriales”.

Al año siguiente, noviembre de 1883, Joaquín Costa participó en el I Congreso de la Sociedad Española de Geografía Comercial y Colonial, donde expuso su ambicioso plan de acción en el Sahara, a través de una Sociedad Española Colonialista, que se crearía al año siguiente, y que, bajo la presidencia de Emilio Bonelli, nacería la Sociedad Española de Africanistas y Colonial. Joaquín Costa propuso de sobremanera, que la Sociedad a crear, fundara con el apoyo logístico del gobierno español, para establecerse en los lugares donde estaban establecidos los pescadores canarios, y construir almacenes y factorías de pesca, con objeto de canalizar directamente desde Madrid, las pesquerías canarias, como elemento esencial e indispensable para introducirse en actividades comerciales con los nativos. Seguidamente desapareció la Sociedad de Pesquerías Canaria Africana. El ejecutivo español ocupó inmediatamente tres puestos militares en el Sahara; al norte Bojador, al centro Rio de Oro, y al sur La Güera. La primera actuación política, fue convencer a Cánovas del Castillo, presidente del Consejo de Ministros, para que una vez ocupado el puesto principal, la península de Rio de Oro, extendiera el protectorado español sobre los terrenos de la costa occidental de África, hasta las fronteras de la Mauritania Francesa.

El plan que proponía Joaquín Costa, tenía como base fundamental, “la labor efectuada por los canarios que habían abierto el comercio con los nómadas del desierto, quienes transportaban los productos canarios desde las costas hasta el interior del continente africano: Explorando los caladeros de pesca desde Cabo Juby hasta Cabo Blanco, amistándose con los nativos, comprando terrenos e instalándose con sus familias de norte a sur en todo el territorio del Sahara, son suficientes”. Joaquín Costa fue recibido por Cánovas del Castillo, quién asumió que lo creado y realizado por los canarios en cientos de años, es válido para que España se introduzca en la colonización del Sahara, considerando que solamente los países europeos podrían participar en el reparto de la colonización de África, y teniendo en cuenta que Canarias no es un país europeo, sino una posesión española en África, desde que fue conquistada en el siglo XV. Las conferencias de Joaquín Costa, desde mayo de 1882 a marzo de 1884, en Las Palmas, Madrid y Barcelona, fueron determinante para que el gobierno de España, cambiara definitivamente su política exterior en Marruecos, obteniendo con ello, el Protectorado sobre el Sahara.

Continuará…



Antonio Rodríguez de León