En el barranco de Guayadeque, y durante más de 200 años se construyeron varios molinos de agua, que desgraciadamente tenemos poca historia documentada

*Por Antonio Estupiñán Sánchez

Co. 21 de diciembre de 2017

En la actualidad el legendario barranco de Guayadeque que divide a los municipios de Ingenio y Agüímes en el sureste de Gran Canaria, es quizás el más importante de todos los barrancos de la isla y uno de los más conocidos no sólo del archipiélago canario sino a nivel nacional y europeo.

La espectacularidad de sus profundos y rocosos valles de más de 400 metros sobre la base del barranco donde se observa el inédito contraste de sus múltiples paredes volcánicas con lecturas geológicas y magmáticas de cerca de quince millones de años de antigüedad donde sus parajes milenarios han resultado muy húmedos de donde brotaron a lo largo de su cauce innumerables nacientes y galerías de aguas cristalinas y medicinales, lo que motivó el asentamiento de una amplia población aborigen (el tercero de Gran Canaria, después de Gáldar y Telde). Una vez conquistada la isla (siglo XIV), sus moradores isleños-castellanos echaron semillas en este lugar ante las riquezas acuíferas y de arboleda que cubrió los más de 30 kilómetros de barranco de cuyos inicios comienza en la Caldera de Los Marteles (centro de la isla de Gran Canaria) hasta su desembocadura cercana a la playa del Burrero.

Aquellos primeros pobladores que se afincaron en sus laderas una vez el reparto de tierra tras la conquista utilizaron el valioso y rico elemento de sus aguas de nacientes desde el siglo XV al XVIII aprovechando múltiples ideas heredadas de tierras peninsulares sobre canalizaciones y molinos de aguas antiguos (que en la península, desde época medieval) dieron excelentes resultados para la agricultura y la ganadería.

En el barranco de Guayadeque, y durante más de 200 años se construyeron varios molinos de agua, que desgraciadamente tenemos poca historia documentada, ya que los escasos “escribanos y monjes de la época” se preocuparon muy poco de resaltar las ventajas y sus virtudes de éstas construcciones de molinos de aguas en el barranco de Guayadeque, lo cierto es que de las muchas variedades de molinos de aguas que existen en Gran Canaria, el que construyeron en Guayadeque es de estilo cilíndrico, muy parecidos por cierto a los construidos en diversos lugares de la península Ibérica con sus clásicas canalizaciones y muy similares a los restos expuestos hoy día en Santa Lucía del Trampal de Alcuéscas (Cáceres) y en nuestra isla de Gran Canaria en Fataga (San Bartolomé de Tirajana).

Estos cilíndricos y portentosos molinos de aguas en el barranco de Guayadeque, resultaron muy originales y beneficiosos para el desarrollo de la que fuera “rica huerta y gran zona agrícola del Carrizal” (1.650 – 1.850). Con la llegada de las grandes maquinarias-diesel y las prospecciones de pozos dieron como resultado la completa desaparición de lo que fuera durante milenios de años un auténtico vergel selvático del barranco de Guayadeque, secando sus afluentes, nacientes y galerías de aguas, dejando para nuestra posteridad los restos desnudos, que apenas se puede mantener en pie, de los molinos de aguas y múltiples canalizaciones en medio de… “un desierto sepulcral” del legendario e histórico barranco de Guayadeque.

RESTOS DE UN MOLINO DE AGUA EN ESTADO DE ABANDONO

En los comienzos de éste siglo XXI en que nos encontramos, mientras otros molinos de agua y de viento, están siendo reestructurado por los Organismos Competentes en la Materia, éstos primitivos, únicos e inéditos “molinos de aguas circulares” del barranco de Guayadeque, pasan en el más completo abandono y olvido de las Instituciones Histórico-Patrimoniales, Municipales, Cabildos y Autonómicas, quizás debido a la precaria y mala ubicación de los molinos de aguas por su irregular orografía terrera y geológica. Este caso es similar en comparación al abandono y el expolio de los famosos “Letreros Prehispánicos de Balos (Agüímes)”.

No obstante, estos molinos de aguas en el barranco de Guayadeque, deberían estar protegidos por la “L.P.H.C.” (Ley del Patrimonio Histórico de Canarias), ya que tienen los días contados a causa de su avanzado deterioro ocasionado por el tiempo y especialmente por los desaprensivos y enemigos de nuestro escaso patrimonio histórico que han dejado estos “grandes monumentos del ayer” en ruinas dispersas a punto de desaparecer. Realmente resulta lamentable que en pleno siglo XXI, donde no hace muchos años se comentaba a “escala nacional” las protecciones y restauraciones de nuestros legados antiguos”, para beneficio de las generaciones de hoy y del mañana, se olviden o silencien a estos “antiquísimos molinos de aguas del barranco de Guayadeque”....(¡).

(*) Ex decano de los corresponsales informativos de la prensa escrita en Gran Canaria, hoy articulista en los Medios Digitales de información

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Foto cedida por el autor del artículo_Antonio Estupiñán Sánchez      

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