Opinión - 08/03/2018 actualizado a las 13:01

Opinión-Octavio Medina: ‘Anestesia general’

Como dijo un conocido y respetado periodista de este país: “No reclamemos la nueva ni la vieja, sino la buena política”

Tal vez deberíamos ser más autocríticos con nuestras elecciones y con todo lo que nos rodea, saber que juntos somos mejores y recordar que tenemos un poder muy importante y de alta responsabilidad que es el voto electoral

 *Por Octavio Medina

Co. 08 de marzo de 2018

A veces da la sensación de que es importante recordar la importancia que un color puede tener en nuestra vida. No se equivoque, la tiene. Tanto en el ámbito cultural como psicológico, un color es capaz de sintetizar un movimiento social, definir un estado de ánimo e incluso de transmitir emociones y mensajes a través de campañas publicitarias o películas. Tienen su relevancia, su función. Sin embargo, y aquí es donde tengo la imperiosa necesidad de recordar, algunas personas han optado por jurar una lealtad inquebrantable a los colores que representan a través de los partidos políticos su ideología, lo cual solo añade más leña al fuego a la actual etapa de degeneración del criterio y sentido común.

Cada cuatro años tenemos un granito de arena que ayudará a determinar quién será el cargo público electo que, por ejemplo, administre nuestro país desde Palacio de la Moncloa. Y permítame decirle, ahora que nadie nos molesta, que a mí no me importa lo que vote. Que usted tiene todo el derecho de elegir a quién le venga en gana, es parte del encanto de la democracia. Sin embargo, es evidente lo poco provechoso que resulta el respaldo de aquellas personas que pueden llegar a elegir su elección política como quién decide a que equipo de fútbol apoyar. Sepan ustedes que esa desidia me parece tan poco productiva como aquella que consiste en dar respaldo al mismo partido político… porque si.

En numerosas conversaciones y debates muchas son las personas que se preguntan unas a otras:

- ¿Entonces cómo es posible que salga siempre tal partido? Entonces, ¿por qué ocurre esto siempre? ¿Por qué no cambia la situación? ¿Por qué ocurre siempre lo mismo?

Bueno, las respuestas a esas frecuentes preguntas son bastante sencillas, la verdad: Hay gente que le encanta la amarga sensación de la anestesia general. Estar dormidos. Ausentes. Estas personas son como algunos periodistas o medios de comunicación, pero sin amigos ni influencia en las agrupaciones políticas. Este matiz es  una evidente independencia crítica pero que rehúsan utilizar. Hoy por hoy, todo es política. Y eso no es malo, pero ocurre que el uso que hacemos de ella es simplemente nefasto.

No hay elección bajo la mirada de un demócrata que sea errónea, siempre y cuando respete las normas, pero asuntos como la corrupción, el egoísmo y el uso de la influencia son trampas sucias y despreciables. Día tras día y mes a mes, hemos podido escuchar mentiras y medias verdades de todas y cada una de las agrupaciones políticas de este país y aún así hay gente que, prostituyendo la verdad, defiende este tipo de posturas.

- Bueno, tal vez haya gente que piensa exactamente igual que ellos.

¿Exactamente? Pues no pertenece a este sistema, amigo o amiga. Esto no se trata de que los azules ganen a los rojos, los rojos sean menos malos que los naranjas y estos peores que los violetas. Señoras y señores, esto no es un juego. Esto no se trata de quién está más sucio que el otro, de sacar el ventilador, difamar a otros adversarios políticos e incluso de usar víctimas de terrorismo o de violencia de género como arma arrojadiza a tus contrarios políticos… Todo es igual de despreciable, venido de quién sea. No importa el color.

Tal vez deberíamos ser más autocríticos con nuestras elecciones y con todo lo que nos rodea, saber que juntos somos mejores y recordar que tenemos un poder muy importante y de alta responsabilidad que es el voto electoral. Como dijo un conocido y respetado periodista de este país: “No reclamemos la nueva ni la vieja, sino la buena política”.



Octavio Medina