Por Ángel Rivero García

Co. 25 de marzo de 2018

Teóricamente, se espera de los Gobiernos que actúen buscando el consenso con el resto de fuerzas políticas. A fin de cuentas, los Parlamentos representan a la ciudadanía, quedando la distribución de fuerzas en base al número de votantes que hayan optado por una opción política u otra...

Esto, como ya sabemos, es un decir. No solo por la incongruencia de muchas leyes electorales (el caso de la Ley Electoral Canaria es el máximo exponente), sino también por la prepotencia de algunos Gobernantes que utilizan todos los medios a su alcance para sacar adelante "lo suyo" de la forma que sea. Cuando logran mayorías absolutas lo tienen fácil: aplican el "rodillazo que te pego" y santas pascuas. "Pasan" de acordarse de que los demás partidos en la cámara también representan a los ciudadanos y punto. Para muestra ya hemos tenido bastante con la Legislatura pasada y el Partido Popular...

Otras veces, no lo tienen tan fácil: tienen que pactar con alguna otra formación generalmente afín, o de no ser posible, se ven obligados a gobernar en minoría. Ahí es cuando empiezan aquellos cuyo sentido de la Democracia es casi nulo a aplicar todas las argucias que puedan para sacar adelante "su" proyecto despreciando, en muchos casos, la opinión no solo de las demás fuerzas políticas, sino también la de diversos colectivos, asociaciones, y demás. El Gobierno de Canarias presidido por Fernando Clavijo es digno ejemplo de ello...

Ahora mismo, acaban de abrir el plazo para presentar alegaciones a los reglamentos (5) de la Ley del Suelo de Canarias. Hasta aquí todo bien. ¿Donde está la anomalía?...

Este plazo, de tan solo 15 días, para que los ciudadanos, los profesionales interesados, los técnicos y los organismos analicen 382 artículos, dos 2 anexos y 29 disposiciones  adicionales, transitorias, derogatorias y finales, y presenten sus alegaciones es claramente inaceptable y así ya lo han expresado Nueva Canarias a través de su portavoz y Presidente, Román Rodríguez, y la Plataforma Canarias Territorio Sostenible...

Pero no solo es escaso el plazo de tiempo para su revisión sino que, además, "casualmente" parte de ese plazo coincide con las vacaciones de Semana Santa, lo que induce a pensar que se ha tratado, desde el Gobierno de Fernando Clavijo, de intentar que las alegaciones puedan ser las mínimas o que contengan defectos de forma por las premuras en su elaboración, para que no entorpezcan su "proyecto estrella" de la Legislatura, la tan contestada socialmente Ley del Suelo que tanto "agrada" a ciertos empresarios y que abre tantas puertas a actuaciones "dudosas"...

Otro ejemplo de esta forma de hacer política (mala) poniendo trampas en el camino por parte del Gobierno canario es el largo proceso en el tema de la Radio Televisión Canaria (RTVC) y la figura de su presidente, Santiago Negrín, un auténtico "espectáculo esperpéntico" que llevamos sufriendo largo tiempo y que puede desembocar en la adjudicación "a dedo" del concurso de los Servicios Informativos dotado con 144 millones de euros. Todo esto, sorteando a la oposición e imponiendo las tesis de un Gobierno, el de Coalición Canaria, en minoría...

Si queremos seguir hablando de los "desprecios" y "malas artes" del Gobierno de Coalición Canaria, también hay que recordar su empeño en la imposición del gas, continuando con el Puerto de Granadilla (con amplio rechazo entre la ciudadanía), para cuya realización anteriores Gobiernos de CC (con el inestimable apoyo del PP) modificaron el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias con tal de desproteger los sebadales de la zona o su actual ansia con el gas-ciudad que la población no ha pedido ni desea y que suena a posible pelotazo...

¿Realmente nos merecemos los ciudadanos de a pie Gobernantes sin ética que se rían en la cara de los votantes y se muevan por intereses que no parecen ser los de la mayoría del pueblo? El problema quizás no esté del todo en ellos, ni tan siquiera en las injustas leyes electorales (que algo de culpa tienen también), sino en un pueblo adormilado que debe reaccionar de una vez para pararles los pies a tanto desalmado...



Ángel Rivero García