Opinión - 07/04/2018 actualizado a las 21:01

Opinión-María Sánchez: ‘¡Ver para creer! Cuestión de gustos’

Sobre gustos no hay nada escrito y hay gustos que merecen palos. Esto es lo que reza un refrán

Pero en cuestión de gustos sexuales el asunto parece no tener término medio

*Por María Sánchez

Co. 07 de abril de 2018

Hay personas que hacen volar su imaginación para conseguir su objetivo y ser felices hasta el infinito y más allá. Ser feliz es lo que persigue el ser humano desde pequeño, pues por muy extraño que parezca, los niños, tienen sus momentos “de alegría” desde que son pequeñitos y, es tan natural, como la vida misma.

Tenemos, por ejemplo, las tiendas de Sex-Shop, para poner en práctica estas fantasías. Son cada vez más visitadas por parejas, que quieren dar a sus relaciones sexuales, un giro de 180grados. Por aquello de hacer más ameno lo del “sábado, sabadete…”

En la actualidad no es extraño ver a una mujer frecuentar este tipo de establecimiento sin que, por ello, sea menospreciada o criticada. Para rato podía hacerlo 40 años atrás, menos bonita le decían de todo, solo la visita de los hombres se veía de lo más natural. También los hay que en esto de las fantasías sexuales se pasan tres pueblos y la mitad del cuarto.

Siempre ha existido la leyenda de que, aquellos jóvenes que vivían y crecían en el campo y rodeados de animales, habían tenido su primera experiencia sexual con alguna de las hembras del ganado.

Tanto creció esta leyenda, que llegó a correr como la pólvora la historia del muchacho que al partir para el cuartel le dijo a su madre “Cuide lo que tenga la vaca porque es hijo mío”

Ni los cuentos de las Mil y Una Noche habrá uno que pueda superar tal locura.

Científicamente está probado que esto es imposible ya que hay incompatibilidad entre los cromosomas, añadido a que el P.H femenino no podría resistir un espermatozoide que no fuera humano.

Pero para rarezas y fantasías sexuales las de un mecánico británico que prefiere como pareja sexual un coche, pero no uno cualquiera, puestos a hacer el tonto hay que hacerlo por todo lo alto y para sus locuras elegía desde un Peugeot, BMW o un Jaguar.

En su defensa alega que a muchos les gustan los pechos de una mujer, pero él prefiere una carrocería “curvilínea” Ha tenido tres “parejas” estables; un Peugeot, un BMW y un Jaguar. Y, relaciones esporádicas con dos botes y un jet skin.

Hay cada loco suelto que Dios nos libre y guarde, que decía mi madre.

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Fotos cedidas por la autora del artículo-María Sánchez 

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María Sánchez