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*Por Martín Ru

Co. 17 de abril de 2018

Los ERE fue una trama donde para trincar metían a todos sus paniaguados en las listas de empresas que cerraban, cuando ni eran empleados de esas empresas, ni lo habían sido nunca, ni ná de ná. Sencillo. Todos metían la mano y se forraban. Cuentan que hasta encendían la barbacoa con billetes de 20 euros. Pero se está celebrando el juicio en días de feria “Feria de Abril de Sevilla”. Casi, ¡Na!

Y Chaves no dice nada, no sabe nada, no recuerda nada. Ésta es la principal conclusión que arrojó ayer la declaración de Manuel Chaves en el juicio por el caso de los ERE, la mayor trama de corrupción de España. Quien fue presidente ahora resulta que es portero. A lo mejor que viene de la calle del “Infierno”. Si, la calle esa famosa de la feria de Sevilla. Para el que no lo sepa así lo describió en su día D. Antonio Burgos, mi maestro.

“Un terreno que va prácticamente desde la orilla del río hasta Tablada. Que puede servir para mil cosas, hasta para beatificar a Sor Ángela, como ocurrió con Juan Pablo II, el Papa que bajó a los infiernos, a la Calle del Infierno hecha Gloria, y se postró allí ante la Pura y Limpia del Postigo”

La calle tiene su intríngulis, porque es un infierno. Te pueden hacer trampas, como te puedes reír hasta morir con las Norias y sus coches de juegos. Lo principal es que allí se lleva a los niños después de varios vinos finos de Laina, o el “Famoso Rebujito”. Antes de que la Feria comience oficialmente, en muchas casetas ya se está celebrando un tradicional preámbulo, «El pescaíto. Se trata de una cena con un menú variado de pescado frito, acompañado de embutidos y quesos, regado con cerveza, manzanilla y vino fino. Pues bien después de esto, y dicho con todos los honores, se dicta el juicio de los ERE. Esto suena a guasa de Sevilla, como lo del juez de Puerto del Rosario ¿Qué creen ustedes que podrán salir de este manoseo? Pues lo mismo que hizo el juez de Puerto del Rosario. Manuel María Sánchez Álvarez, cuando era juez de Puerto del Rosario-Fuerteventura- desarrolló durante una mañana La actividad propia de su cargo vistiendo capa roja, calzón corto, medias blancas y sombrero de pluma como los de los “tres mosqueteros”. Así ataviado fue visto por cuantas personas acudieron aquella mañana al juzgado para celebrar el juicio especial por la posición de bienes número 52/87.El señor juez había salido de juerga con unos amigos en el Carnaval.

No será esto premonición del que dicen que los ERE es mentira que no existió que es como decían de que existió una señora que se llamaba Mercedes Alaya y que era jueza Y mucho menos que dicha señora acudiera a los Juzgados siempre con una maleta con ruedas, como si fuera camino del Ave o del control de seguridad del aeropuerto de San Pablo, o la mejor cambiarse e irse de Feria. ¿Dónde está la Jueza Alaya?



Martín RU