Opinión - 14/05/2018 actualizado a las 15:14

Opinión-Octavio Medina: ‘Los tiempos cambian (Parte I)’

En la película “El gran dictador” de Charles Chaplin, este proclamaba: “(…) más que maquinaria necesitamos humanidad”

Co. 14 de mayo de 2018

 “Empiecen a nadar o se hundirán como una piedra, porque los tiempos están cambiando” cantaba Bob Dylan en su clásica canción de 1964. Comparto la opinión de que se trata de una de las grandes obviedades de la vida; nuestra sociedad avanza delimitando sus distintas etapas a través de cambios en la cultura, en lo social, en el apartado tecnológico… etc. Es en este último punto donde el surgimiento y asentamiento de las redes sociales constituye un enorme punto de referencia a la hora de analizar y entender la tremenda evolución que han producido en la comunicación de nuestro tiempo. Aún así, ¿ha resultado positivo para nuestro colectivo?

Innegable resulta la capacidad para satisfacer incluso nuestras necesidades más específicas dada su enorme variedad en la temática que abarcan, pero al igual que ocurre con tantísimas cosas en la vida; el convenio colectivo se empeña en relegar la utilidad de estas a la segunda fila. Ni falta hace mencionar que cada persona es libre de rellenar sus espacios virtuales con los contenidos que mejor convenga, faltaría más; sin embargo ocurre que son las propias cúpulas de dichas redes quienes se encargan de inventar los menesteres que más tarde creemos tener que rellenar. Nos genera el falso pensamiento de que, por el simple hecho de poder, tenemos que compartir aquí y allí los lugares que visitamos, las personas con las que estamos y los pensamientos que se nos ocurren (y los que no). Todo ello con información de cómo, donde, porqué y cuando lo hemos hecho. ¿Maravilloso, no?

Pero usted no piense en nada. Preocúpese de satisfacer su sed de likes, ya sea mediante donación de conocidos o no; comente lo políticamente correcto aunque no lo piense, con el fin de parecer mejor que su espontaneidad natural. Comparta fotografías de desgracias en países lejanos para que veamos su solidaridad, su compromiso humanitario. No importa que ni sepa donde está ubicado el país del que hable, comparta. Permitamos saber cuando esta alegre, triste o perdido, pero siempre acepte el consejo de dar rienda suelta al morbo, al salseo. Si hay algo que genera interacción entre la multitud de usuarios son los vídeos desagradables, violentos y crueles. ¿Por qué compartiría usted algo así? Porque todos necesitamos ver que desaprueba ese tipo de publicaciones, queremos escucharle quejarse, molestarse incluso de aquello que no entiende. Indígnese y permita que todos podamos leerlo.

En la película “El gran dictador” de Charles Chaplin, este proclamaba: “(…) más que maquinaria necesitamos humanidad” Con las redes sociales ocurre exactamente lo mismo; parecen estar habitadas por inanimados robots que ansían compartir lo que no tienen. Ornamentadas por publicidad y con diseños que buscan realzar el concepto de lo adictivo, más que un cambio positivo para nuestra sociedad se me antojan como un paso más, un gol por la escuadra de la tecnología y sus posibilidades. ¿Podemos vivir sin ellas? Si. ¿Sería todo más lento? También, como hace unos años. Aquellos en los que cinco minutos sin respuesta no era una eternidad, las fotos se colgaban solamente en la pared y que compartir significaba algo más. Eso a mi todavía “me gusta”.

 



Octavio Medina