Opinión - 10/06/2018 actualizado a las 14:55

Opinión-María Sánchez: ‘El progreso de las mujeres’

Han tenido que transcurrir muchos años, muchas humillaciones, muchas vejaciones para ser reconocidas por igual

*Por María Sánchez

Co. 10 de junio de 2018

A ciencia cierta, no sé si ha sido más transcendental el encontrarnos de la noche a la mañana con un nuevo gobierno, o el que éste esté formado por más mujeres que hombres. Una y otra, amén de la repentina salida de Rajoy de la vida política, ha hecho derramar mucha tinta y muchos comentarios, cosa nada rara por otra parte, pues la mayoría pensaba que esta moción de censura era una más de las que le cayeron en su mandato.

Pero, no es este el motivo que me lleva a escribir este artículo ya que en política y de políticos todo cabe esperar.

Lo que me ha llevado a escribir estas observaciones es, como digo anteriormente, lo mucho que ha llamado la atención el que el señor Sánchez se haya decantado por subir el número de mujeres en esta legislatura ¿Será una nueva estrategia para conquistar a las féminas? Disculpen mi mala idea pero a estas alturas ya no me fio de estos señores.

Me parece bien que, cada vez más, se le dé a la mujer el lugar y derecho que le corresponde, que se la valore por su inteligencia y no por su belleza, que no tengamos que demostrar constantemente que somos capaces de desempeñar un trabajo con la misma responsabilidad que lo hace un hombre. 

Han tenido que transcurrir muchos años, muchas humillaciones, muchas vejaciones para ser reconocidas por igual, sabiendo que aún nos queda mucho camino por andar y muchos derechos por reivindicar.

Hoy, por suerte, resulta normal ver a una mujer ejerciendo trabajos que solo eran vetados a los hombres. Pero lo que quizás no todos sepan es la cantidad de mujeres que tuvieron que estudiar a escondidas, disfrazadas de hombres como le ocurrió a Concepción Arenal para poder ser admitida en la universidad.

Mujeres a las que se les negaba el titulo por tener este un marcado carácter profesional y no se las consideraban aptas para ejercer. Dignas son de admirar las mujeres inventoras que tuvieron que luchar durante muchos años, para que su trabajo llevara su nombre y no el de su marido.

Son muchas las mujeres a las que les debemos las comodidades y adelantos de los que nos favorecemos en estos momentos, cuyos nombres han permanecido en el anonimato solo por el hecho de ser mujer.

Volviendo al tema político recordemos a las primeras mujeres que ocuparon escaños en ese lugar sacrosanto que, durante muchos años, fue reservado solo para el hombre.

La primera en España fue Clara Campoamor. Mientras que Evita Perón llegó a presidenta en Argentina.

Ante este nuevo gobierno donde predomina la imagen de la mujer me pregunto ¿Dirán ahora “Los varones del PSOE se han reunido...”?

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*Fotos cedidas por la autora. María Sánchez

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María Sánchez