Opinión - 19/06/2018 actualizado a las 17:17

Opinión: ‘El Comentario’ Por Ezequiel López

¿Dónde está mi lindo gatito?

**El Comentario, a diario

Co. 19 de junio de 2018

Me lo contaron y puse cara de decirle a mi interlocutor que se dejara de decirme boberías. Me estaba diciendo que habían quitado un gato de cartón del escenario de las fiestas de San Juan porque según dicen les molesta a los animalistas. ¡Yo me quedo boba!, me quedo estupefacto, creía de verdad que estas cosas solo ocurrían en el circo mediático de las televisiones y los realites show, donde los gritos y las pocas ropas de ellas juegan el papel que le corresponde, ósea, magnificar y exagerar la realidad.

Me paro y leo la crónica del amigo Pedro Hernández en el periódico La Provincia y no termino de seguir asombrado. Un gato de cartón, en un escenario con la alegoría de la Noche de San Juan, un escenario con unos dibujos que dicen figurar una hoguera. Para algunos, échele hilo a la cometa, dicen que ese dibujo con gato daría por meter a los gatos en las hogueras la noche de San Juan, tengo 59 años, mi infancia y juventud la he vivido en un barrio de casas sociales, siempre hacíamos nuestras hogueras, nunca me dio por meter a algún gato, ni a ningún otro animalito en el fuego, ni tampoco me he enterado que lo hicieran a mi alrededor. Si sabía de la noche de San Juan, de detalles de meter en hogueras aquellas cosas viejas, aquellas cosas de las que te quieres desprender y dejar en el olvido.

Sé de la noche de San Juan de vivirla cerca del mar y poder entrar a ella y hacer un ritual con las olas, con manzanas, con monedas, tampoco oí nunca de meter a gatos o perros y ahogarlos. Sin embargo, si me ha parecido siempre un maltrato a los perritos y gatitos, detalles humanos que, a mi entender solo consigue atemorizarlos y hasta, a veces, intentar humanizarlos, ejemplos a los que yo me refiero. Casas de 65 o 59metros cuadrados, con dos o tres perros o gatos conviviendo con familias, el corte de uñas a gatos, el vestir con ropa a los perros y un sinfín de cuestiones que no quiero seguir enumerando por no herir sensibilidades.

El escenario para los supuestos defensores de los animales, a su entender, ellos ven un dibujo que parece fuego, ¿y si existe personas, que lo que ven, no es fuego sino flora del mar? ¿qué les hacemos a esos ignorantes que ven flora del mar en un dibujo que se pone en un escenario de las fiestas de San Juan ? ¿qué les hacemos a esos ignorantes que pretenden hacerme creer que viendo yo un gato de cartón en el medio del escenario, me incita a meterlo en la hoguera?, ahhh, vale, vale, ¿ yo no puedo ver lo que ellos no quieren, debe de prevalecer lo que a esa Asociación le molesta a su libre albedrío?, pues muy mal me lo fían, creo que es un error haber tomado esa decisión por parte de los organizadores sin haber hecho un referéndum, ¿qué estoy loco?, pero bueeno, esto que es, no soy yo un ciudadano que pago mis impuestos religiosamente en esta ciudad y me preocupo por ella y además respeto a los animales, no maltratándolos principalmente y colaborando con aquellas asociaciones, libres de prejuicios y que lo que hacen es de verdad salvar a los animales de sufrir el acoso y mal vivir que les ocasionan los hombres, las mujeres y los niños.

Telde se queda sin el arte de algunos artistas, se queda sin poder dar trabajo a algunos porque unos señores, que considero que hacen bien en sus defensas, no en meterse donde nadie les llama, ponen el grito en las redes, dejando mal a la concejalía y su gente por colocar un gato negro de cartón en el escenario, ¡lo escribo y aún me suena a demencial!, además parece que también ha corrido la misma suerte las brujas de toda la vida, esa decoración en cartón de brujas con sus escobas colocadas en los lugares del entorno, no gusta, no gusta a no sé quién por complejos personales, yo apunto que si no les gusta que sean brujas, por eso del genero, que les quiten las cabezas y no las vistan con faldas, aunque eso de la vestimenta tampoco queda del todo claro que hoy en día sea una exclusividad de uno u otro género.

Lo cierto es que por ahora, por unos y otros y por la inseguridad de la organización el escenario global de las fiestas de San Juan, queda muy soso, queda inexistente, creo que no puede ser así, no están actuando con el fundamento y el respeto que se merecen unas tradiciones ancestrales por el simple hecho de no abrirse al arte y el respeto a la imaginación y creatividad artística, cuando lo expuesto no muestra ninguna escena de criminalidad, abuso o violación, ni a animales ni a seres humanos. Los hay con más caras que espaldas, en el reportaje del amigo Pedro en la Provincia, nos termina diciendo que los protectores, de no sé qué, no sólo se mete con la creatividad, con la libertad de expresión pura y dura, sino que, además, entiende y exigen como debe de trabajar un profesional jefe de Servicio que tiene por fortuna, una cabeza muy bien amueblada, sabiendo separar el trigo de la paja.

Estos salvadores de los gatos de cartón en escenarios, si les dejan, destituyen al jefe de Servicio de Fiestas por ser a la misma vez, jefe de Servicio de Protección Animal, por permitir que se llevara a cabo el boceto que luego dibujaron en el escenario, ¡se necesita ser brutos!, así no conseguimos sensibilizar a nadie señores míos, así solo consiguen que aquellos que estamos por desear una sociedad comprometida, lo haga por su cuenta y riesgo, ya que la existencia de dirigentes en algunas asociaciones o protectoras son unos verdaderos premios.

El escenario de San Juan y sus alrededores está en posición de desgana, frio, seguro que los actos por sí solos y sus protagonistas harán que la asistencia pueda lucir por sí misma, porque el lugar está más para parecer un jardín sin flores en plena primavera, la culpa no es de quien pide la Luna, la culpa es de la excesiva permisividad de aquellos que ceden ante tal petición a sabiendas que la Luna, al igual que la creatividad y la imaginación, siempre debe de quedar ahí, para ser vista y admirada y no intentar hacerla desaparecer, menos aún, por caprichos de algunos que no ven más allá de sus narices.

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