Opinión - 03/07/2018 actualizado a las 17:15

Opinión: ‘El Comentario’ Por Ezequiel López

¡Yo leo, ella lee… ellos no!!

**El Comentario, a diario

Co. 03 de julio de 2018

Leo un titular que dice “como Sociedad estamos fallando”, y creo que no se aleja de la realidad, estamos muy televisados, y lo peor es que con mucho descontrol. Me explico, no hemos sido preparados para lo que nos viene encima, vamos a tener que saber por nosotros mismos como escapar de tanto acoso.

Cuando cambiamos de régimen político, de la dictadura a la llamada democracia, sistema menos malo de los actuales, hubieron quienes ganaron, no, no, aparte de que el pueblo recibiría su correspondiente ración, los hubieron que se aplicaron aquello de que, quien parte y reparte se lleva la mejor o mayor parte. Y no se nos escapa que así ocurrió, los familiares y allegados de aquél régimen que nos dijeron que desaparecería, quedaron colocados, no tan solo ellos, si no varias generaciones que aún podemos ver que continúan con ciertos privilegios. Luego estuvimos nosotros que supimos como adaptarnos y no morir en el intento. Los enterados de turno nos pusieron todo delante, aunque reservándose lo mejor para ellos, claro está.

Pasamos de la dictadura a un régimen que en momentos rozó el libertinaje, pero supimos sobreponernos, apechugamos con todo lo que nos echaron, vicios, enfermedades modernas, intoxicaciones alimentarias masivas y un sinfín de fechorías que parecían muy bien organizadas para hacernos daño, para que no nos viniera una nueva etapa en nuestras vidas a coste cero. Después de cuarenta años hemos demostrado que supimos torear con casi todo, y aquí estamos ahora, enfrentándonos a nuevos retos en todas las vertientes de la vida.

No hemos acabado con la regeneración total de aquel régimen, no, pero si hemos sobrevivido y sabemos que aún quedan residuos de difícil desaparición total. Hoy vivimos a mucha distancia de aquella Sociedad donde no nos importaba mantener nuestras puertas abiertas para aquellos que nos necesitaran, hoy en día el blindaje es lo que marca nuestra andadura cotidiana para nuestra supervivencia. Hemos pasado de creernos que las ideologías iban a misa, a cambiar de ellas sin que nos creen ningún problema de identidad política ni social. Hemos pasado de la palabra a las hipotecas.

Hoy en día han surgido nuevos partidos políticos que están en el escaparate como los más decentes del lugar, sus nuevos nombres y las caras de los líderes de esas formaciones han deslumbrado en sus primeros pasos públicos, para luego, en un tiempo más corto de lo esperado, caérsele la pintura y descubrir que son cortados por las mismas tijeras que aquellos que han arruinado nuestro país. Eso sí, con sus diferencias, pues los de ayer, se mostraban tal como eran, estos nuevos cantaores políticos llegan con carreras, máster y bastante ligereza a la hora de prometer, eso visto en la distancia, pero acercándonos a lo que nos quieren dejar en nuestros alrededores, sin duda, aplico aquello que más vale ruin conocido que nuevo o nueva por conocer, sé que no debo de meter a todos en el mismo saco, pero es que hacer o apostar por alguien nuevo, es casi más que optar a un gane de lotería o cupón de la Once.

Cuando la Sociedad se dibuja como que está fallando es que mal nos van las cosas y tendremos que coger las riendas el mismísimo pueblo y tirar para adelante, esto no podemos dejarlo de la mano de estos políticos y nosotros no prestarles atención, no, vamos a tener que hacer el esfuerzo necesario para que esos colectivos implicados tengan su voz y puedan ser críticos con los gobernantes más cercanos. Estamos viendo como marcas políticas, casi convertidas en franquicias, se postulan como verdaderas organizaciones empresariales, ellos no llegan a los pueblos para colocar a aquellos que los vecinos quieran, no, no, eso era antes, ellos miran al personal, les examinan, registran su pasado y presente y luego estudian su entorno social para así contar con su trabajo que tendrá que obedecer, siempre, sí o sí, al dueño de la empresa, pues los documentos a firmar, antes de presentarse ya les compromete con la empresa, con el partido, más que con los clientes o votantes.

Nos puede gustar más o menos, se puede decir de esta o aquella manera, pero ya no esperen candidatos por sobresalir con sus trabajos desinteresados en favor de la comunidad vecinal, ni por buscar una justicia social que beneficie a una colectividad determinada, no, ya esos personajes están para conformar otras colonias que les sitúa fuera de las calles y del sentir popular verdadero.

Tenemos que reconocer que seguimos careciendo de los pilares más importantes de cualquier Sociedad que se precie de querer estar a la altura. No cuidamos la educación, no cuidamos la cultura, estamos embrutecidos, no creemos que sean las herramientas que nos pueda abrir el futuro mejor al que cualquier comunidad pueda aspirar. Ellos, los políticos, nos hacen creer que es preferible sacrificarnos en dejar atrás inversiones que nos garanticen a un corto y largo plazo que, todos tendremos la facilidad de poder acceder a estos pilares sin necesidad de tener que contar con un status social alto, que la educación y la cultura valla de la misma mano, sin complejos y posiblemente si nos ponemos pesados, los logros en nuestra sociedad serán considerados de mucho acierto y digo más, hasta nos podríamos sorprender y hasta cabrear cuando quienes nos gobiernen hablen primero de asfalto que de unas bibliotecas en condiciones y de un circuito teatral de barrios.

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