Opinión - 09/05/2015 actualizado a las 12:54

¡Invito yo!

He querido acercarles algunas pinceladas de lo que estaremos vigilantes siempre en nuestras tareas públicas.

Y no he dudado en utilizar algunos de los apartados del Decálogo Anticorrupción y Contra Privilegios Políticos para expresarlo

Artículo de opinión

Ezequiel López

Co. 9 de mayo de 2015

Me tocaba a mí decirles algo de lo que pretendemos y a dónde vamos. Y no he dudado utilizar algunos de los apartados del Decálogo Anticorrupción y Contra Privilegios Políticos que desde el minuto cero conocimos al entrar a esta casa, que nos ha permitido poder ofrecernos para trabajar para los ciudadanos de nuestra ciudad de Telde, como es el CCD.

Sin duda somos unos privilegiados, no podíamos entrar en mejor casa política. Parece que fue hecha pensando en nuestro candidato, aunque no fue en realidad así. Coincide también porque da la sensación que hizo viendo el perfil de, por fortuna, los hombres y mujeres que están en la política por lo mismo que Juan Martel, por el interés general, intentando en cada paso que da que el ciudadano, que las personas, sean los primeros.

He querido acercarles algunas pinceladas de lo que estaremos vigilantes siempre en nuestras tareas públicas, si nos dan la confianza el día 24 en las urnas, para así poder cumplir con nuestros objetivos compartidos con ustedes en nuestro proyecto.

Los que nos hemos comprometido con el CCD no tenemos que hacer ningún contrato, ni ninguna manifestación pública, ni notarial. Es condición ‘sine qua non’ para formar parte de la familia de Ciudadanos de Centro Democrático, seguir la línea de trabajo en política de nuestro líder local, Juan Martel.

Les invito a completar la lectura de este Decálogo entrando en www.ccd-centro.es, y si tienen alguna duda de ciudadanos comprometidos, el posicionamiento político de centro, Suarista, y un partido plenamente democrático, no pierda el tiempo y visítenos.

Decálogo Anticorrupción y Contra los Privilegios Políticos del CCD, Ciudadanos de Centro Democrático

“La política se ha convertido para muchos (y sobre todo, para su entorno) en una forma de vida. Políticos de diferentes ideologías y de distintos partidos políticos han convertido la política en su modo de vida, en su profesión. No hace falta mencionar nombres de políticos que llevan toda la vida de diputados, o pasando de un cargo a otro (concejales, diputados provinciales, diputados en parlamento autonómico, diputados, senadores, eurodiputados, asesor de…). Entendemos que la política no debe ser una forma de vida permanente. Entendemos la política como un servicio público, aportar nuestros conocimientos, experiencias, habilidades, trabajo e ilusión a la Administración Pública para servir al conjunto de la ciudadanía, sin ánimo de lucro permanente, con vocación y límite en el tiempo. Emprenderemos las reformas necesarias para limitar los mandatos de los gobernantes a un máximo de 8 años.

Uno de los aspectos que hay que regular de forma inmediata son los privilegios de la clase política. Hay que poner fin a los coches oficiales de precios desorbitados, dejar los mismos sólo para los altos cargos y fomentar el uso del transporte público. Limitar el número máximo de secretarias, cargos de confianza y de libre disposición. No se puede permitir que el político pueda aprovechar su cargo para colocar a amigos, familiares y conocidos, con el fin de enriquecerse él y su entorno y crear una trama de intereses y de estómagos agradecidos que le ayudarán a permanecer en el cargo.

Nuestra rotunda oposición a que los políticos tengan un sistema distinto de cotización al del resto de ciudadanos que les permita cobrar más una vez jubilados con menos años trabajados. Una vez los políticos dejen su tarea de servicio público, que es lo que debe ser la política, no percibirán pagas durante los siguientes meses más allá que la propia prestación por desempleo como el resto de desempleados, pero en absoluto percibirán un porcentaje elevado de su sueldo anterior o la totalidad del mismo como ocurre hoy en día.

Los interesados en acabar con la corrupción política son los ciudadanos, aunque realmente los primeros interesados en acabar con la misma deberían ser los propios partidos políticos. Instamos a todas las fuerzas políticas a luchar realmente contra la corrupción, a que se visualice esa voluntad firme en compromisos para controlar, detectar y denunciar posibles casos de corrupción de los cargos públicos de un mismo partido, sin miedo y sin esperar a que lo hagan los otros partidos.”

* Ezequiel López es candidato de Ciudadanos de Centro Democrático al Ayuntamiento de Telde.



Ezequiel López Cabrera