Mar canario - 09/04/2013 actualizado a las 23:53

¿Quién mece la cuna a los Canarios?

¿QUIEN MECE LA CUNA A LOS CANARIOS?

Uno de los mayores problemas actuales de Canarias es el grave deterioro de la moral, la ética y la honradez que viene provocando una enorme corrupción, por la actual clase política canaria, gobernada por dos fuerzas nacionales que se han alternado en el poder y en la oposición, acompañados por una parte minoritaria de la representación política local, que permanentemente controla e impiden que los canarios honestos saquen adelante la mejor Gobernanza para los canarios, y no es precisamente reivindicar prebendas económicas, sino exigir al Estado los derechos históricos que nos corresponde por dignidad como País Canario Esto viene sucediendo  a lo largo de la historia de una mal entendida democracia, totalmente prostituida por quienes adquirieron la confianza de los ciudadanos canarios. Estas tres fuerzas políticas en Canarias, se han convertido en auténticas sociedades anónimas, transformando el poder desde las distintas Instituciones, en Consejo de Administración que administran los fondos públicos para hacer todo lo contrario a los intereses generales del pueblo. Benefician con enorme preferencia, los intereses de la élite familiar de la burguesía canaria; unos, y otros, de la descendencia de la nobleza española desde los años de la conquista, en su día, propietarios de toda la superficie de los territorios insulares por Decreto Real. Y los más pícaros, los nuevos ricos, aquellos que llegan de la nada al poder, usando el trampolín de las izquierdas cristinas y los movimientos vecinales, siervos de los anteriores, que manejan y dirigen partidos políticos y que administran dinero público en los Ayuntamientos, Cabildos y Gobierno Autónomo, que roban a la inmensa mayoría de la ciudadanía canaria.

Otro problema es el desinterés y el abandono que venimos soportando los ciudadanos canarios por parte del propio estado español, a través de su gobierno, que según el artículo 149 de la Constitución asume todas las competencias de máximo interés por la defensa de los intereses de Canarias.

Pero la realidad es que no son capaces de elaborar leyes que nos protejan de la invasión humana y empresarial foránea, por la cual están desapareciendo nuestras más esenciales raíces, convirtiendo a los nativos de esta tierra en ciudadanos de inferior categoría con respecto a los de otras comunidades del Estado español. Estas fuerzas políticas que nos representan, permiten a las empresas españolas y europeas instaladas en territorio canario, sacar el 100% de la plusvalía de sus empresas, con pagos fiscales a la comunidad autónoma de origen, sucediendo lo mismo con las plantillas de trabajadores traídos casi en su totalidad desde sus territorios de origen.

Teniendo en cuenta la más que adecuada y valiosa  preparación y capacitación de nuestra juventud en particular, y de nuestra sociedad en general, contamos con una mayoría de edad más que suficiente para cubrir con dignidad lo que se nos margina desde el poder central, y sus cómplices en nuestra comunidad, y se nos niega la inclusión del Tratado Internacional del Mar, dentro de la Constitución Española para que Canarias pueda fijar sus fronteras marítimas y aéreas con sus vecinos. Por lo tanto, y ante la inmediata necesidad de autodefensa que precisa nuestro pueblo, Canarias debe asumir sin dilación alguna todas las competencias necesarias para elaborar las leyes que permitan adaptar a los Estatutos de Autonomía de Canarias, las competencias asumidas por el Estado Español en el señalado artículo 149 de la Constitución Española desde nuestra propia casa y con nuestras propias gentes, sin dejar de ser parte del Estado Español. Para ello se debería de solicitar la modificación de los artículos 166 al 169 del título X de la Constitución Española, que no alterarían en absoluto la soberanía territorial de España en Canarias con respecto a la Unión Europea, puesto que nos equipararíamos al territorio archipielágico de Madeira, en lo referente a las competencias que reclamamos para nuestro territorio canario.

Es necesario que nuestra sociedad canaria, a través de una nueva alternativa política que ilusione a los canarios nacida desde la propia base social del pueblo, que hagan saber a los tres poderes que nos gobiernan en Canarias, que estamos en un territorio del Estado Español muy diferente al territorio continental. Decía de Canarias en 1899 el insigne canario Juan Bravo Murillo. “Situado el archipiélago de Canarias bajo el grado de latitud hacia el Ecuador, a que no alcanzan los países del antiguo hemisferio fecundados con la actual civilización, se haya destinado a ser el jardín de aclimatación de las producciones intertropicales. Grande debería ser la concurrencia de navíos de todas las naciones en los puertos de Canarias, como punto el más avanzado, y el primero y último descanso para las expediciones que desde Europa se dirigen, ya al Nuevo Mundo buscando los vientos constantes que soplan hacia el Occidente, ya a la frontera de África, ya a los mares del Asia y de la Oceanía. Con éstas palabras arrancó al Estado, las franquicias aduaneras que fortalecería a los recién creados Puertos Francos”.

El archipiélago de canario se reconoce en mayoría de edad suficiente para poder realizar en el contexto del Estado Español, una autogestión política y administrativa interna para administrar el conjunto de las islas, por lo que España debería de entender que cediendo competencias plenas esenciales a Canarias, supondría una mayor calidad de vida en nuestro Archipiélago.

Más que un distanciamiento o ruptura, supondría un gran acercamiento en las relaciones del pueblo canario con el Estado Español. Sería, además de necesario, reconocer y corregir los negativos precedentes históricos que llevaron a los Reyes Católicos a la conquista de Canarias.

Hora es ya, de aceptar los aciertos y errores antes de que lleguen males superiores, a los ya existentes, que si no se toman decisiones políticas necesarias e inteligentes, Canarias como territorio, será moneda de cambio, como lo han sido, el sector pesquero, la agricultura y la ganadería. Y como lo fue en 1975 el Sahara  Es por todo ello, que deben concretarse los compromisos del Estado con la sociedad canaria, e involucrándose directa o indirectamente en un nuevo proyecto de regeneración política, que conlleve a la madures de unas relaciones del Estado con Canarias, que ésta, cumpliendo con sus deberes Constitucionales, pueda ejercer una Plena Autonomía Interna, reconocida por las Naciones Unidas y aceptado su reconocimiento internacional. La Plena Autonomía será jurídicamente imprescindible, para establecer las fronteras del archipiélago ante terceros Estados. Canarias sin fronteras y con petróleo, será un peligro permanente. Y no precisamente para el turismo, sino para la sociedad canaria.

La cuna que mece a Canarias no hay que salir al exterior a descubrirlos. Los tenemos aquí, ante nuestras narices, esas manos que mece la cuna, las admiramos en Canarias y son muy bien recibidas en el Reino de España.

En la Ciudad de Telde a, 9 de abril de 2013

Firmado: Antonio Rodríguez de León

 



Antonio Rodríguez de León