Opinión: ‘El Comentario’ Por Ezequiel López

Opinión - 13/06/2018 actualizado a las 17:50

¡El que no llora para hacerse oír... A lo mejor deja trabajar!

**El Comentario, a diario

Co. 13 de junio de 2018

Parece que el único que está de celebración por los tres años de legislatura soy yo solo. Parece que las cuentas de los tres años ya se dieron y que no interesa volver a repetir pues a lo mejor resulta que nos damos cuenta que lo que se dijo y se ha hecho desde el principio era para estirarlo hasta final de legislatura y hablar de logros hoy a los tres años de mandato igual es repetir, con la variedad solo del color con que se quiera ver, algunos colores ahora con mayor fuerza, pero en los temas se ve lo mismo que se dijo el año pasado.

No sé si lo que pasa es que son ellos, los políticos los que se creen con la potestad de hablar de balances cuando ellos lo consideren, aunque no sea en las fechas que corresponde. Ayer en la entrevista que manteníamos con el líder de Más por Telde, le oí decir, que posiblemente sería lo más sensato que terminara el mandato un gobierno de tránsito, donde se cubrieran las responsabilidades de gobierno, las necesarias, y el resto de concejales se quedarían como hasta ahora, pero trabajando para facilitar culminar la tarea a los que estarán en el Gobierno, eso sí, a los salientes poco o nada se les pedirá, ya que conociéndoles todo lo que ellos quieren a Telde, no les importará sacrificarse y apostar por lo mismo, sin cobrar exclusividades solo dietas de asistencias, aunque no destaquen sus siglas políticas como la primera. Se tienen que dar muchas circunstancias para que algo parecido a lo dicho se llegue a producir en la institución pública teldense. Las comodidades de las que se están aprovechando los que gobiernan, estoy seguro, que no las volverán a vivir si no vuelven a tocar poder en las próximas elecciones, y ellos, bien lo saben.

Se esperan unas elecciones precedidas de una campaña electoral nada fácil, cada voto va a valer oro, y se va a trabajar para que no se les escape ninguno. Yo espero que aparezcan los gobernantes y los de la oposición y les diga algo a los ciudadanos, ambos desde diferentes ópticas, sin duda. Ya lo que queda, si es verdad, que puede sonar a repetitivo, pues no han salido del mismo circulo de acciones, pero a lo mejor es interesante hacer saber a los ciudadanos, si fuera cierto, los motivos del porqué no se ha cumplido lo prometido y cuánto se ha podido hacer con los manejos que se poseen, y por otro lado la oposición, en un gesto de unión, ya que supuestamente, también quieren a Telde, pero de otra manera, dar cuenta con explicaciones pertinentes, cuáles han sido las carencias e inoperancias, de este gobierno, y si es posible, es conveniente, poner las pruebas pertinentes a disposición de los medios, que no quede la exposición en un simple discurso de querer pero no poder, o lo que es lo mismo, ¡quítense ustedes y nos ponemos nosotros!. Así debiéramos ver los tres años de legislatura, y saber desde ya, que ocurrirá en este último año, que a la misma vez ya estará cerrado y calculado, y posiblemente la ciudadanía se puede hacer, con tiempo, una situación de lugar de lo que va a ocurrir, y como terminará esta legislatura según quienes nos lo cuente.

Ayer vimos como se pasa a la acción y como se pone en marcha aquello de “obras son amores y no buenas intenciones”, Paco Trujillo y Juan Martel se veian con las partes implicadas en dar el servicio de transporte en el Cae del Calero. Creo que a Telde y a Gran Canaria les ha tocado dos hombres en política conocedores y prácticos a la hora de dar soluciones a los vecinos. Paco y Juan son veteranos que hacen mucho mas por sus formas de actuar que por los protocolos a llevar en los temas con la administración, son políticos de cuerpo a cuerpo, no se amilanan y se les puede aplicar aquello de “sabe más el diablo por viejo que por diablo”, aunque yo tengo para mí una opinión muy particular de los llamados “eternos representantes y casi únicos, de toda la vida, conocedores de lo que pasa siempre en su barrio”, éstos elementos ya me son sospechosos desde hace mucho tiempo, pero son utilizados, cuando interesa a unos y a otros, para las manifestaciones de turno, para la presentación de firmas, a veces las mismas de hace algunos años para, este o aquel tema. Lo cierto es que la necesidad que se anunciaba de transporte para llegar al Cae del Calero, desde el casco de San Gregorio, anunciada y presagiada como un caos por algunos interesados en cargarse el trabajo de Juan Martel, no se consiguió y Juan Martel cumplió, como no podía ser menos, a lo mejor con creces.

Por la parte de Paco Trujillo, al margen de los documentos pertinentes que tienen que existir entre ambas administraciones, solventado ese problema, por experiencia y conocimientos, consigue dejar el camino expedito para, atender petición de tres mil, supuestas, firmas para solicitar transporte desde Marzagan y Jinámar con destino al Cae del Calero. Ellos han cumplido, una vez más, ambos han estado a la altura, otra cosa muy distinta es que el servicio cubra el coste del transporte público. No habrá que esperar mucho, los resultados se pueden comprobar, in situ, a los tres meses, aunque me consta que las empresas y los propios políticos manejan unos resultados muy distintos a los que algunos “alborotadores” no les ha costado mucho aumentar cara al populacho para así obtener una especie de reconocimiento a un logro que casi si los deja, como que han salvado vidas en esa Zona Residencial.

Los tiempos han cambiado, sí o sí, el personal ya no está para servir al político a cambio de nada, y los políticos, serios, no están para quemar pólvora ajena, alegremente, cuando la necesidad no se justifica, aunque les amenacen con esas, repetidas, tres mil firmas existentes, que vale para casi todo. La ciudadanía no puede dejar de obtener de la Administración esos servicios básicos y necesarios que nos faciliten la vida. Pero también es verdad que no se puede permitir que por amenazas y gritos de multitud, en ocasiones aumenten gastos no justificados, y que la puesta en marcha de los mismos luego vallan en detrimento de las arcas públicas donde salen los dineros para atender esas llamadas necesidades de emergencias para los más desfavorecidos.

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